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La profesión de banquero tiene que ser como el sacerdocio

"Déjame ir a probar suerte a Tegucigalpa y a ver que tal me va", le dijo a su padre en 1942.

"La corrupción es una de las causas que incide en la pobreza. Se ha generalizado, estoy muy asustado"

El banquero del cincuentenario es un trabajador nato. A sus 87 anos sigue levantándose a las 6:00 a.m. casi a la misma hora que hace 64 anos cuando comenzó como cajero ganando 200 lempiras. En su oficina, comienza a leer decenas de correspondencias, informes y memorando vinculados al banco, preparados por sus asistentes. Ojea los periódicos y esta pendiente de las publicaciones de La Gaceta, el diario oficial de Honduras.

"Quiero darle gracias a Dios que me ha permitido llegar a esta edad con mis facultades mentales y físicas no tan deterioradas pero si un poco, lo reconozco. Agradecer sobretodo a las personas que ayudaron a organizar el banco de Occidente. A todo el personal, inclusive a los que ya no están con nosotros, por que ellos son el banco, ellos son los que han hecho la institución que es hoy", dice mientras ordena un legajo de papeles dispersos en el escritorio de la oficina que ocupa en la sucursal de Tegucigalpa, tan sencilla como el resto de las instalaciones del banco.

 

Es sábado y esta trabajando con la misma intensidad de un día cualquiera. En la mesa tiene una antología de Roberto Sosa y en las paredes varias pinturas de Castillo. Un busto de Morazán emerge entre varios trofeos y estatuillas de reconocimientos al banco por sus aportes a obras beneficias como la Fundación Teletón.

A un lado, en el caballete, cuelga su saco y el sombrero redondo de junco con un manojo de plumillas a un costado de la base, que tan famoso lo hizo en tiempos de campana política en los anos 70. Su oficina es sencilla como el resto de las instalaciones que albergan las demás sucursales, sin el glamour de otros ejecutivos del rubro que no tienen la experiencia ni el prestigio del copaneco. "No somos participes de ese tipo de sofisticaciones que se miran en otros bancos. Nuestra misión principal es servir de intermediarios entre los que tienen exceso de liquidez y desean tener su dinero en algún lugar seguro y recibir alguna renta y quienes necesitan dinero para sus actividades", confiesa.

Si es sumamente exigente para el ascenso. A su hijo Manuel Venancio le costo mucho ascender al cargo de subgerente general a pesar de 14 anos de experiencias en agro negocios. El abogado del banco, José Jorge, su otro miembro de su familia, también comenzó como cajero hasta empaparse de todas las operaciones. Y el mismo camino han seguido sus ejecutivos y ahora sus nietos que trabajan con el.

En las pocas horas libres, lee un libro, mira televisión o se marcha a descansar a su finca en Copan. Admirador del Quijote, le gusta todo tipo de comida pero prefiere la típica."Quiero agradecer a la junta de directores de AHIBA porque hayan decidido hacerme este reconocimiento que yo comprendo que lo hacen porque al fin y al cabo soy el banquero mas viejo", dice con una sonrisa sencilla que dibuja finísimas fisuras en rostro lleno de sabiduría.

Sus inicios:

El 15 de mayo de 1942 exactamente (habrá alguien en la banca hondureña que se mantenga activo desde ese entonces? ) se enrolo como cajero en la entonces Compañía de Seguros y Caja de Ahorro, mas tarde El Ahorro Hondureño, ganando 200 lempiras, 110 de los cuales los gastaba en hospedaje, alimentación y vestuario. Para mejorar sus ingresos colocaba seguros de vida y por las tardes se encerraba a estudiar en la biblioteca de esa Compañía.

A pesar que han pasado tres generaciones, Don Jorge lo recuerda como si fuera ayer. El puesto se lo concedió el gerente de esa institución, el ingeniero Manuel Zelaya- de quien heredó la ética en esta profesión, según confiesa; en cumplimiento a un ofrecimiento que años antes le había hecho durante una visita que realizó a Luisiana en ocasión de la graduación de su hijo Roberto, compañero suyo de universidad.

"Le dije a mi padre: -Mira aquí en Santa Rosa todo se me hace fácil porque soy hijo tuyo, soy hijo de Melo, déjame ir a probar suerte a Tegucigalpa y a ver que tal me va, y en tres años regreso".

Ese regreso tardó casi 10 años pero con un nuevo proyecto: Fundar su propio Banco, Occidente.

Para ese entonces, aquel joven cajero había acumulado la suficiente experiencia desempeñándose en todos los cargos en El Ahorro Hondureño. Llego a ocupar la subgerencia y hasta la Gerencia interina de la que guarda una agradable anécdota. Corría el año de 1943, en virtud del arresto de uno de los hijos del Gerente y otro que salio exiliado a Nicaragua, don Manuel Zelaya pidió un permiso de seis meses. Entonces, la Junta Directiva decidió que el interinato de la Gerencia fuera ocupado por el joven Jorge, a la sazón subgerente. Con apenas 24 años estaba al frente de una de las tres Instituciones Bancarias de entonces. Las otras eran, Atlántida y Honduras.

 

"Era divertido porque cuando llegaba la gente preguntando por el Gerente y se encontraba con un patojo (muchacho) de 24 años, como gerente, pues se extrañaba. A veces decían: Queremos ver al Gerente. Yo soy, contestaba el joven Ejecutivo, porque naturalmente, era el único universitario en el Banco y me había aprendido todas las funciones".

Viajaba de vacaciones a Santa Rosa, inclusive, en los tiempos cuando para hacerlo tenía que pedir una especie de permiso. En 1950 se le vino la idea de fundar un banco mientras sus padres vacacionaban en Europa y quedó al frente de los negocios. Estando en esa ciudad descubrió que los cafetaleros de entonces no podían obtener préstamos a pesar de sus buenas cosechas o los ganaderos, que tal vez tenían 500 cabezas de ganado, era necesario establecer un banco que diera el servicio a la región. Y con ese plan consiguió 100 mil Lempiras entre la familia, cinco mil de los cuales eran sus ahorros y en septiembre de 1951 fundó el Banco de Occidente

Su actividad política:

Es difícil hablar de este banquero sin destacar su faceta de político y funcionario público que vivió con la misma intensidad que su profesión. Se sumó a las protestas callejeras estudiantiles de 1944. También participo en el golpe de Estado por una Junta Militar en 1956.

Esta misma Junta lo ratificó como Secretario General del recién nombrado Consejo Nacional de Economía en el que se venia desempeñando desde 1952, primero como representante de la Banca Privada y luego como Secretario General. Su designación debió contar primero con el visto bueno del representante del Banco Mundial.

En 1954 pensaba abrir una oficina de Banco de Occidente en San Pedro Sula pero debido a la función pública pospuso los planes hasta 1970.

En 1959, durante el gobierno de Ramón Villeda Morales, fue ascendido a Ministro de Economía y Hacienda, cargo en el que estuvo hasta 1963.

Se regreso a trabajar de nuevo a Santa Rosa y retomo los planes de expansión del banco que había interrumpido 10 años atrás. En 1970 abrió la primera oficina pero nuevamente la política lo volvería a distraer de su quehacer bancario. Los liberales le ofrecieron la candidatura presidencial del Partido en las elecciones de 1971 que perdió frente al nacionalista Román Ernesto Cruz.

Los sinsabores que le dejara esta última incursión política lo haría desistir para siempre de esta área, a pesar del pedido público de diversos sectores. "La corrupción es una de las causas que incide en la pobreza. Se ha generalizado, estoy muy asustado, porque antes no era así, los que participábamos lo hacíamos por ideales de servir ahora lo hacen por negocio", dice.

Un gran banquero:

A partir de 1971 consagro su vida al banco hasta colocarlo en el ranking actual: Primer lugar en depósitos, arriba de los 16 mil millones de Lempiras y de los cuales 18 por ciento es moneda extranjera, 127 oficinas a nivel nacional, casi tres mil empleados; con activos por el orden de los 19 mil millones, el tercer lugar en tamaño en el Sistema Bancario Nacional, nada mal para aquel joven de 24 años que comenzó ganando 200 lempiras como cajero frente a los 300 millones, más o menos, que este año Banco de Occidente tendrá en utilidades.

"Agradecemos mucho la confianza que el público tiene en nuestra institución, que siempre ha trabajado con las directrices que nos dieron los fundadores y la primera Junta Directiva, de trabajar con honestidad, cortesía y atención con equidad, pensando mas nada en servir al público, seguros que de esa forma las utilidades vendrían según la calidad de servicio que diéramos y tratando de ser amigos de nuestros clientes y ayudarles en los momentos de dificultad y gozar con ellos en los momentos de felicidad. Esos principios los hemos seguido", afirma el banquero del cincuentenario.

El primer préstamo que concedió fue de tres mil lempiras a don Carlos Gaugel, hoy tiene clientes que van desde vendedores de queso hasta grandes empresarios, a tono con el lema " Apoyando al pequeño de hoy, hacemos el grande de mañana" tan famoso (su creador fue Eloy Page, primer Grente de la oficina de San Pedro Sula) y con un significado sentimental en la vida de Don Jorge como la fecha de fundación del banco, en honor al cumpleaños de su padre.

"Hay mucha gente que comenzaron trabajando con nosotros cuando eran pequeños y ahora son verdaderamente grandes, nos sentimos satisfechos en haberlos ayudados, aunque el resultado se debe al esfuerzo de ellos, pero con el apoyo nuestro, lo han podido realizar", agrega.

"Los bancos son instituciones abstractas, pero las personas que los dirigen hacen la diferencia. Hay muchos bancos que hacen muchas obras sociales. Nosotros tenemos una gran responsabilidad social. Hemos ayudado en todo lo que podemos pero creemos en el principio que se puede hacer dinero honestamente sirviendo a la población en forma eficiente y correcta", subraya.

Jorge Bueso Arias, el Banquero del Cincuentenario.

Gracias por ser ejemplo de honradez, trabajo constante, amor a la patria, respeto a sus empleados, clientes y competidores.

Don Jorge Bueso Arias

Nació en Santa Rosa de Copan, el 14 de septiembre de 1919.

Estudio la primaria en la escuela Jerónimo J. Reina de Santa Rosa y la secundaria en el Instituto Departamental Álvaro Contreras, en esa misma ciudad.

Curso estudios superiores en Luisiana State University, después de haber estado ocho meses en Londres aprendiendo ingles en un colegio jesuita. Regreso a Honduras en 1941 graduado en Administración de Empresas.

Es hijo de don Manuel Bueso Pineda, un Ingeniero y comerciante exitoso; dueño de la Casa Bueso de Santa Rosa de Copan, en aquella época. Su madre fue Lastenia Arias, hija de Juan Ángel Arias y nieta de Don Celeo Arias, uno de los grandes pensadores del Partido Liberal a finales del siglo XIX. El 4 de febrero de 1950, Don Jorge contrajo nupcias con Mercedes Callejas Bonilla, hija de don Venancio Callejas y Doña Juanita Bonilla de Callejas. Tiene dos hijos, Isabel y Manuel Venancio

" La profesión de banquero tiene que ser como el sacerdocio "